miércoles, 14 de diciembre de 2011

La Criatura del Caos


Me encuentro en estos momentos enfrascado en la lectura de ese "libro-juego" de la serie llamado "La Criatura del Caos" (Creature of Havoc).

Sinceramente me parece realmente original desde su planteamiento, y ese dominio sobre el concepto de libro-juego que tiene su creador (como no, claro) Steve Jackson (el británico, no el americano, como dice mi hermano).

En primer lugar me sorprendió encontrarme con varias páginas de trasfondo que te encuadran en la historia antes de empezar a jugarla y en la que te narra la historia del hechicero Zharradan Zharr y las regiones de las inmediaciones de Arena Negra, Glasto, Salamonis, etc. 

Después, y aunque al principio pudieras creer que la "Criatura del Caos" es un enemigo final a batir (como El Hechicero de la Montaña de Fuego, de la misma serie), en este caso, ¡la Criatura eres tú! Y la verdad es que es realmente divertido ver cómo el autor te mete en la piel del monstruo, cómo se pirra por la carne de mediano, cómo al principio de la aventura te vas moviendo por pasadizos oscuros de forma aleatoria (hasta que tu Destino cambia por cierto incidente) y cómo la furia de tu bestia interior a veces te hace tomar decisiones "temperamentales" aunque tú quisieras ceder más a la razón.

Porque otra cosa no, pero en los juegos de Fighting Fantasy tienes que aguzar el ingenio si no quieres morir muchas veces... 

A estas alturas creo que he muerto ya más de 12 veces. La primera vez caí en la Trampa de la Boca Negra, la segunda caí en la Trampa del Horno, la tercera a manos de unos Orcos Sangrientos, la cuarta vez caí de nuevo en la Trampa del Horno... y fue entonces cuando me dije "tengo que hacerme un mapa mientras exploro". 

Mi supermapa :-P Cuidado con los spoilers

Efectivamente no hay otra que saber por donde pisas y, con todo, he vuelto a morir muchas veces más: en derrumbes, hechizado por un brujo, muerto a manos de un grupo aventurero (de los muchos con los que te topas), y de hecho hoy mismo a manos de una incontable cantidad de Guerreros del Caos (me llevé a 8 de ellos por delante antes de morir contra el noveno XD).

 Casi no puedo contar la de veces que me he tenido que enfrentar a estos malditos Devoradores de Carne...

Y es que en este tipo de libros, una de las cosas más divertidas (y que le dan un toque jodidamente aleatorio) es que haces tiradas de dados con los enemigos a los que te enfrentas (y de Suerte, y ay como tengas poca...).

Muchos supongo que ya lo hubieseis dejado por imposible, pero cada vez que empiezo la aventura descubro un nuevo pasaje, un objeto que probar o un enemigo temible al que evitar la próxima vez que vuelva a internarme en esas oscuras cavernas de las que aún no he conseguido salir (y por lo visto ¡eso es la mitad de la aventura!). Me encanta el sistema para mostrarte mensajes que no entiendes pero que con la práctica (y después de ver muchos) terminas descubriendo el sistema y a veces te muestra advertencias de peligros posteriores si no te andas con cuidado. También me ha gustado un objeto que te hace encontrar puertas secretas, dependiendo de cómo empiece la entrada de la referencia que te encuentres ("Si la referencia empieza por X, resta 20 al número de referencia y continúa leyendo").

Una de las criaturas con las que aún no me he encontrado y casi prefiero no encontrarme...

Y todo esto me ha llevado a una curiosa reflexión que me pregunto si todos los demás pensáis igual: ¿No os parece que muchos juegos de rol (sobre todo comerciales) se han reblandecido con respecto a los personajes jugadores? Es decir, en este libro-juego me han matado muchas veces sólo por elegir una mala opción o el pasaje de la izquierda en lugar del de la derecha; los monstruos no están necesariamente nivelados a tu fuerza, tú debes elegir qué combates luchas y cuáles evitas... Evidentemente este juego es realmente mortal y puñetero, pero aún así creo que hay demasiada preocupación por la seguridad de los personajes jugadores cuando esta responsabilidad no debería caer en manos del director de juego sino más bien en la de los jugadores, ¿no?

En fin, nada más por aquí a excepción de un chiste que creo que pocos van a coger (excepto forofos de Vaya Semanita):

¡SALAMONIS NO ES ESPAÑA!