lunes, 5 de marzo de 2012

In Nomine Noctis - AMBIENTACIÓN (II)





Continuamos con la narrativa sobre la ambientación básica de In Nomine Noctis, a partir del punto donde la dejamos de la última entrada dedicada a este mismo propósito y que podéis consultar AQUÍ

"El Heraldo de la Diosa, la Dama del Atardecer, convocó a sus huestes para destruir el Viejo Reino, del mismo modo que Gargorond, el Caballero Negro, comandó a los que sumieron en la Oscuridad la mayor parte del reino de los sjoolgaards.

Y fue en la Llanura de Cadarn, donde se libró la mayor batalla jamás vista por la historia reciente. Las tropas del Viejo Reino apenas pudieron contener la primera embestida de las tropas de la Elegida que sumió varias comarcas en las tinieblas antes de que las noticias sobre la caída del reino sjoolgaard llegaran al palacio real.

La Cábala Escarlata había elaborado un plan con el que podrían alzar un Muro de Fuego mágico como defensa contra aquella marea de oscuridad que amenazaba con destruirles.

Se convocó una reunión entre los dirigentes de los diferentes reinos que hacían frontera con los dominios del Viejo Rey, y a su palacio acudieron el Rey Bajo la Montaña soberano de los Montañas de Acero de los enanos y el Señor del Palacio de Plata, el último elenhari de los elfos y soberano del Bosque de Fúngarest. Todos estaban siendo azotados por los embates de la Diosa, sin embargo, la enemistad racial entre las dos razas antiguas amenazaba con quebrar la posible alianza antes incluso de iniciarse.

Fue entonces cuando un sjoolgaard llamado Inki Angnarson pisó las estancias reales del Viejo Reino por primera vez y ofreció la ayuda de su pueblo así como una valiosa información de lo que acecha en la oscuridad que precede a los ejércitos de la Elegida: máscaras de marfil y de ónice, grandes ogros, señores del abismo y un horror de tiempos pretéritos al que tan sólo puede denominarse bajo el nombre de La Bestia, una criatura tan poderosa que cuatro gigantes a duras penas la mantenían bajo su control con unas cadenas de metal negro conocido como Acero Incógnito.

Como Inki el Prudente le recordará la historia, pero muchos sjoolgaard también le denominaron Inki el Cobarde o Inki el Traidor, pues preferían haber sucumbido antes que doblegarse ante sus enemigos. Sea como sea, si no fuese por su intervención, la Cábala Escarlata jamás habría tenido tiempo suficiente para alzar el Muro de Fuego y quizás los reinos que guardan sus llamas habrían desaparecido.

Advertidos de los horrores a los que tendrían que enfrentarse, las tres naciones y lo que quedaba del reino de los sjoolgaards se unieron en una alianza sin precedentes. Mientras los ejércitos del Viejo Reino y sus aliados combatían en el frente, los más sabios archimagos de la Cábala Escarlata ultimaban los preparativos del Gran Ritual del Fuego.

Y fue en la Llanura de Cadarn donde el choque de los ejércitos se hizo más estrepitoso. Grandes hazañas se libraron en aquel lugar durante la Batalla de la Llanura de las Cenizas, nombre que adoptó aquel lugar tras el combate, pues dicen que la Cábala utilizó tanta magia de fuego que el territorio se convirtió en un erial ennegrecido, con árboles carbonizados cubiertos por una capa tan densa de ceniza que los aliados sjoolgaards creían encontrarse en las estepas nevadas de su tierra.

El mismo Inki Angnarson acabó con dos de los gigantes que sujetaban a la Bestia y ésta cargó contra sus guardianes y contra los ejércitos de la Diosa en un acto de devastación sin igual que fue relatado en el poema épico que ha llegado hasta nosotros bajo el nombre de Stepion.

Alzado el Muro de Fuego, la Dama del Atardecer tuvo que batirse en retirada, jurando regresar para acabar con lo que había empezado. Sin embargo, ha transcurrido mucho tiempo desde entonces, más que suficiente para olvidar los horrores y errores pasados.

La convivencia de los reinos humanos, enanos y élficos, encerrados como están bajo esa jaula de fuego que les aisla del mundo se ha ido deteriorando durante años, y los conflictos entre las naciones cada día son más frecuentes pues todos quedaron suscritos a un pacto tan frágil que de romperse posiblemente derrumbaría la única defensa que se ha podido interponer en los deseos de conquista de la Diosa.

Todo empeoró cuando el fenómeno conocido como El Velo de la Diosa cubrió los cielos y fue entonces cuando, de forma inesperada, los Minotauros surgieron de las profundidades..."

Pero eso formará parte de la siguiente entrada sobre la Ambientación.

Para todos aquellos que estéis interesados en el desarrollo del juego he abierto una página en este mismo blog con toda la información publicada sobre el mismo y que podéis consultar siguiente en siguiente ENLACE.