jueves, 26 de abril de 2012

Sandboxium: Explorando Quasqueton III


“…retomo mis notas ante los cadáveres de dos ciempiés gigantes a los que Rándal y Eloras han alanceado certeramente antes de que pudieran herir a nadie de nuestra compañía. Nos encontramos en lo que parece ser una especie de cueva natural con forma de anfiteatro situado en las profundidades del segundo nivel de la fortaleza de Quasqueton.


Regresamos a la Fortaleza de Frándor con la valiosa estatua, y dejamos encargado a Iracundok la misión de encontrar un comprador para tamaña obra de artesanía. Estimamos que sería más útil en nuestra nueva incursión, así que no pude encargarme de sacar un precio más ajustado, mal que me pese.

Con nuevo equipo de iluminación, mucho más efectivo y duradero, hemos rastreado el primer nivel en su gran mayoría, o al menos lo que considero como la zona “habitable”. Hemos dado con una serie de salas realmente interesantes. Sin ir más lejos, hemos dado con la sala de las fuentes mágicas, de las que llegamos a escuchar algunos rumores sobre los experimentos de Zéligar. De momento sabemos que una de ellas está llena de un líquido con capacidades curativas*, otra de ellas es sin duda ácido (en el fondo parece haber una llave que, de momento ha sido imposible alcanzar) por como ha quedado la lanza de Teshala y otra más parece un estanque ilusorio en el que hay un tesoro en el fondo ya que en cuanto se perturban las aguas éste desaparece. O quizás, como comenté a mis compañeros, podría tratarse de un estanque de visión mágica que nos está mostrando una cámara del tesoro a la que aún no hemos conseguido acceder.

En nuestro paso por la mazmorra nos hemos enfrentado a un par de gnolls que acechaban junto a la habitación de los estanques, una araña gigante en una sala que daba acceso al piso inferior en el que nos encontramos y un grupo de esqueletos que guardaban la sala de trofeos de Zéligar y Rogan, trofeos que desde luego son verdaderas maravillas: una piel de dragón, una lanza de magnífica manufactura, unos estandartes de tribus de hombres bestia, un enorme escudo que debió pertenecer a alguno de los gigantes que habitan las montañas… sin duda nos está siendo realmente provechoso la adquisición y remuneración de todos estos artículos. Mis asalariados cargaron con todo y lo llevamos al piso inferior, para evitar que algún grupo de aventureros carroñeros se hiciese con nuestra presa.

Antes de adentrarnos en el recién descubierto piso inferior, encontramos dos salas bastante interesantes, una de ellas la que parecía pertenecer al consejero de los dueños de la fortaleza, en la que encontramos una buena cantidad de monedas que engrosaron nuestro tesoro y un cofre que contenía una trampa de gas venenoso que casi acaba con mi compañera Teshala y con Eloras, mi porteador. Un trago de las aguas curativas del estanque les hizo recuperar las fuerzas. En la otra sala hayamos un ídolo a alguna deidad maligna, que Gargram se dedicó a destruir a golpe de maza. No sé qué tipo de consecuencias podrá acarrearle este tipo de acciones pero esperemos que su dios le proteja de la más que probable ira de esa entidad…

En el piso de abajo, hemos encontrado una sala con frescos sobre la vida aventurera de Rogan y Zéligar, una sala en la que nos han emboscado unos Trogloditas pero que cayeron presas del sueño de mi magia. Lo último que hemos encontrado es esta sala de suelo arenoso y con forma de anfiteatro… ¿dónde demonios se encontrará el tesoro del que nos hablaron los gnomos de Divad?