martes, 23 de abril de 2013

In Nomine Noctis: Testeo Multitudinario


Este pasado sábado me embarqué en uno de mis experimentos de roleo multitudinario. Es curioso como tengo gran dificultad para juntar a un grupo de 3 o 4 personas y cómo en un fin de semana se me pueden terminar presentando 8...

El caso es que ni corto ni perezoso, e inspirado por la entrada de las Marcas Occidentales que se tradujo en el blog de mi hermano, me decidí a probar In Nomine Noctis con amigos que desconocían el sistema de juego por completo y de paso ver si PTS aguantaba una gran cantidad de jugadores (y lo que esto implica en situaciones como el combate).

En total eramos 5 chicos y 4 chicas (sí, hay muchas roleras ahí fuera) y lo primero que les narré es la ambientación que ya publiqué en este blog aquí, aquí y aquí. Teniendo esa información como base, les describí por encima las 16 profesiones disponibles y las razas/procedencias que podían ejercerlas sin detallarles el tipo de aventura que jugarían para no darles pistas sobre qué les podría ser más útil. Sus elecciones fueron las siguientes:

Noe: Alanna, una casquivana alquimista humana del Viejo Reino.
Al: Rick Ígneos, un joven y perezoso Mago humano de la Cábala Escarlata.
Blandford: Kur, un minotauro Bersérker de la Octava Tribu del Reino Subterráneo.
Tirwen: Eldrin, un niño elfo Ladrón de origen desconocido.
Heriss: Heriss una Mercenaria humana del Viejo Reino.
Inti: Inki un humano de la Hermandad de las Capas del Viejo Reino.
Raquel: Finlaure, una Saqueadora elfa perteneciente a la nobleza del Palacio de Plata.
Salva: Tor Burun, un noble humano Cazador de Brujos del Viejo Reino en busca de venganza.

Y ahora que ya teníamos los personajes era la hora de desvelar cómo un grupo tan grande de personajes estarían relacionados entre sí: ¡estaban condenados a galeras! Sin equipo, armas ni armadura, los personajes habían sido presa de la tripulación de piratas Sjoolgaard del capitán Roorik el Rojo, un despiadado y sanguinario bárbaro del Mar Afilado.

Pero ¿cómo cayeron en sus garras? Esa fue la primera pregunta que tuvieron que responder para conocer la situación que les había llevado hasta allí. Alanna se había deshonrado acostándose con un noble poco recomendable y su padre, como castigo la había vendido a los piratas. Kur estaba protegiendo uno de los accesos del Reino Subterráneo: una de las trampas saltó y cuando fue a comprobarla los piratas cayeron sobre él. Tras una noche de borrachera en Rivanegra, Ríck Ígneos había probado los favores de una fogosa mujer que resultó ser la pirata Puñal, segunda de abordo de Roorik. Heriss fue traicionada por su compañero tras una tremenda borrachera y la había dejado a merced de los piratas. Por último una serie de acontecimientos encadenados hicieron que Tor Burun, Finlaure, Inki y Eldrin fueran también capturados. Tor Burun buscaba venganza contra Ukuulmar, el brujo a sueldo del barco, que usaba las calaveras de los muertos para conjurar sus hechizos. La Hermandad de las Capas asignó a Inki como su compañero para dar caza al hechicero, y Finlaure les permitió el acceso al barco mientras ella aprovechaba la ocasión para saquear los tesoros de los piratas. Eldrin, que había seguido a Finlaure como una sombra durante días (ya que le recordaba a su madre) no pudo avisarles a tiempo de que los piratas les habían descubierto y así fueron todos capturados.

Las siguientes preguntas que respondieron fueron: 

¿Qué has perdido o quieres recuperar? Es decir, su motivación para escapar.
¿Qué relación guardas con el personaje del jugador de tu derecha?
¿Qué le debes al personaje del jugador de tu izquierda?

Con un grupo tan grande me inspiré en la técnica de creación de personajes de La Puerta de Ishtar (que creo que está inspirada a su vez de otro juego) para que de inicio los personajes tuviesen al menos unos cuantos lazos personales de los que partir y justificar que todos se conocieran de algún modo aunque sólo fuera de oídas. 

Así por ejemplo, surgieron algunos detalles interesantes, como por ejemplo que Rick Ígneos trabajaba para la Cábala Escarlata como mensajero y que había hecho perder muchos buenos encargos a Alanna por su irresponsable alergia al trabajo, que una de las calaveras de Ukuulmar era precisamente la de la madre de Tor Burun y por eso quería recuperarla y enterrarla o que Heriss deseaba escapar para vengarse del traidor ¡y recuperar su paga (pues, doble traición, también se la había robado)!

En las profundidades de la bodega, comenzaron las aventuras de los personajes, que tendrían que buscar un plan para poder escapar, recurriendo al ingenio y a sus habilidades sociales para sembrar la discordia entre sus capataces y aprovechar la ocasión para escapar.

Así escucharon los rumores de motín por parte de Puñal gracias al oído agudo de Eldrin. También que la elfa Ânadriel había sido capturada en las islas embrujadas y que estaba poseída por un espíritu de la Oscuridad y hasta ahora no se habían podido comunicar con ella. La deberían haber matado, pero al parecer conoce el paradero de un gran tesoro.

Tor Burun buscó un encontronazo con el capataz, Ojohueco, un pirata tuerto, sádico, sanguinario y miserable que disfrutaba torturando y golpeando con el látigo a los remeros, pero se lo pensó dos veces cuando vio a su guardaespaldas: Toro un minotauro mudo de piel negra con laberintos tatuados por toda la piel y que Kur reconoció como un antiguo sirviente de la casta sacerdotal de su raza.

Ojohueco el guapo

Durante varios días fueron ampliando sus conocimientos sobre los tripulantes. Barracuda era un pirata que podía conseguir objetos pero siempre a cambio de algún favor. Caelus era el médico del barco y aunque no estaba con los remeros parecía ser tan rehén como los demás. El Violinista era un Skaald que tenía cierto trato de favor (sexual) con Puñal y que otros piratas envidiaban. Vilfuur era un privilegiado y traidor entre los remeros que no dudaría en delatar sus planes a la menor oportunidad, pero siempre iba rodeado de tres de sus secuaces. Toro también parecía estar allí a la fuerza, pues incluso llegó a dar algo de pescado en salmuera a Eldrin cuando éste le rogó a Ojohueco por algo de comida (que evidentemente le negó).

Roorik el Rojo rugió a todos que debían poner rumbo al norte, y que quería llegar a la desembocadura del Río Wyrm antes del siguiente día, por lo que el grupo ya sabía que pronto alcanzarían tierra, y que debían hacer algo para escapar. Habían conseguido algunos instrumentos de metal de la enfermería, de modo que cuando estaban a punto de ser introducidos en la bodega, Tor Burun señaló al cielo al grito de "¡Dioses mirad la Luna!", momento que aprovechó Kur para lanzar a Vilfuur por la borda.

Pero lo que parecía ser una simple distracción se convirtió en algo mucho peor, cuando Tor Burun miró al cielo pudo ver que el Velo de la Diosa estaba arremolinándose en una tormenta de Oscuridad y cómo una columna de humo negro descendía hacia el mar en el horizonte. Los piratas comenzaron a ponerse nerviosos, momento que aprovechó Finlaure para abrir el cerrojo y las cadenas que sujetaban a Ânadriel al mástil.

La poseída se lanzó a cuatro patas y aullando hacia la proa del barco y cuando la alcanzó alzó los brazos hacia el cielo atrayendo con sus gritos a una de las columnas de humo negro que se agitaban entre las nubes. Aquello golpeó la cubierta con estrépito, alzando astillas, deshaciendo la madera e incendiándola y de aquel lugar se alzó una criatura humanoide, informe, negra como la brea y que se arrastraba sobre su abdomen con una parodia de hombre y serpiente.

"¡Lágrimas de la Diosa!" - Gimieron los piratas entre gritos de terror, y nuestros héroes se miraban entre sí ignorantes de lo que podrían haber desatado con sus actos. El combate se desató en el barco, entre remeros amotinados, piratas aterrorizados y una criatura de pura maldad que envolvía a sus víctimas en su cuerpo y sólo huesos quedaban tras de sí.

Sólo cuatro consiguieron escapar lanzándose al mar con dos de las cuatro barcas del navío. El resto fueron capturados, pues desfallecieron tras sus graves heridas. Sólo la magia de Ukuulmar devolvió a la criatura al abismo de donde procedía y consiguió detener las invocaciones de Ânadriel y los estragos que estaba causando Kur entre los tripulantes.

Dramatización, puede que Ukuulmar no sea negro ni yo tenga los derechos de Blizzard para usar este dibujo 

Ahora el grupo está dividido. Cinco quedan en el barco y cuatro han alcanzado tierra. Inki, junto a Finlaure, Eldrin y Alanna se han internado en el bosque cercano a la costa mientras los piratas atracan en la playa y organizan una batida nocturna antes de que puedan escapar. 

¿Conseguirán escapar a tiempo y ayudar a sus compañeros a huir? Veremos qué ocurre en la próxima partida...