lunes, 12 de noviembre de 2012

Nuestro periplo por los Edge Days 2012

Los Edge Days han terminado y la verdad es que me lo he pasado muy bien. He jugado a un total de 5 juegos de los seis en los que me apunte y uno de ellos era de rol, así que para qué contaros.

El sábado Heriss y yo nos encontramos con Bester & Co. y nos saludamos antes de continuar con nuestras diversas citas jugonas. Yo me llevé uno de los múltiples Thunderstone, que creo que fue el regalo estrella del evento y Heriss un Fantasía S.A. que estrenamos en las jornadas para hacer tiempo entre partida y partida (y la verdad es que está entretenido, aunque no le veamos mucho recorrido).

Nuestra primera presa de juego fue nada más y nada menos que X-Wing, el juego de naves de Star Wars y la verdad es que salimos encantados. Al principio nos parecía un tanto marciano, con tanto cartoncillo y desperdigado por la mesa y no creíamos que fuese TAN fácil de jugar. Nos dieron dos Cazas TIE contra el Ala X del voluntario que nos enseñó cómo jugar. A mi me mataron en seguida ya que llevaba la nave que actuaba más tarde, pero Heriss después de unas cuantas acciones trepidantes y varios turnos después consiguió un par de situaciones ventajosas en las que hirió de muerte al caza rebelde que terminó convertido en polvo de estrellas.

Ahora un parón buenista en la narración. 

De X-Wing en su momento dije que era un sacacuartos, ya que mis expectativas cuando hablaban del juego eran que vendría con montones de naves y algún destructor estelar, etc., y cuando vi que sólo traía tres naves por 40 € me pareció, para que negarlo, una mierda. Ahora, con el juego jugado, y visto con perspectiva puedo ver la calidad del mismo y que, al contrario que con Mutant Chronicles, el juego te ofrece un sistema completo y muchas horas de juego antes de decidirte a comprar una o dos naves más. Heriss ya sabe qué va a pedirse para Reyes y yo no voy a disuadirla de lo contrario >:)

Antes de comer nos apuntamos a todas las partidas que queríamos probar durante el sábado y el domingo y después de la manduca nos fuimos a probar el Munchkin Zombies y ya de paso quitarnos las telarañas de este juego que la verdad es que jugamos menos de lo que quisiéramos (por el tema de los jugadores, claro). Yo alcancé el nivel 4, y  el que más consiguió fue un nivel 5, así que me daré con un canto en los dientes.

Ya por la tarde acudimos a nuestra cita con Star Wars, Edge of the Empire en la que llevamos a tres maleantes (Un Trandoshano muy bueno con las armas que llevaba Heriss, un droide que llevaba otro jugador y yo un rodiano caradura que llevaba yo) que tenían que conseguir hacer un encargo para un Hut que nos financiaba el pago de nuestra nave de contrabando. Fuimos a Tatooine y nos pasaron el cargamento: nada, un dragón del desierto joven y una incubadora con cuatro huevos de esos bichos que valían más que todas nuestras vidas y deuda juntos. Un grupo de moradores de las arenas nos estuvieron disparando desde las alturas de la grieta del cañón donde teníamos el encuentro y los conseguimos despachar con varios tiros de nuestros blásters mientras corríamos con el cargamento como podíamos (al droide le pegaron un tiro en la cabeza e iba con la incubadora en los brazos y lanzando chispas por los aires).

El sistema está muy bien, la verdad. Los dados son raros de cojones pero se coge el tranquillo enseguida y la verdad es que las aventuras con maleantes creo que tienen muchísimas posibilidades ya que no te vinculas ni con el Imperio ni con los Rebeldes, pero sus "historias y disputas" te pueden afectar porque al fin y al cabo tienes que vivir al margen de la ley... 

Al parecer el juego se está orientando hacia lo que sería el Warhammer Rol 3ª edición pero sin toquens, cartas y polladas, algo que se agradece. Puede que caiga su versión final, pero no daré el "Sí, quiero" hasta que lea más al respecto, pero la partida fue muy divertida y el tema de que los dados le den ideas al máster sobre cómo narrar las acciones es muy interesante (además de que te añade dados chungos cuando el lado oscuro es más fuerte en ti o estás en situaciones de estrés).

Nos fuimos para casa, pero a eso de las 22:00 de la noche volvimos a ¡La Bauhaus Party! El bueno de Ignacio Muñiz (Ignacio Edge para los amigos) nos dio dos entradas para la fiesta nocturna entre organizadores y alojados en el hotel y nos invitó a un par de cervezas (¡gracias majete!). Allí nos encontramos con Plunder y con Víctor Setoain y señora así como la plana mayor de los camisetas naranjas y con los que estuvimos hablando de lo humano, wargamero, rolero y divino de todo esto de organizar jornadas. Creo que uno con el que hablamos (y nos invitó a cerveza :D) era José Manuel Rey pero no apostaría mi colección de Hackmaster en ello.

Ya veis que nos relacionamos con la Creme de la Creme...

El domingo al fin pudimos probar el juego de tablero Bauhaus, una de las próximas novedades de Edge y que resulta ser un juego desarrollado por autores españoles, y que NO, no tiene nada que ver con una de las megacorporaciones de Mutant Chronicles. El juego está realmente bien, es minimalista a más no poder. Básicamente tienes un tablero en el que puedes poner fichas propias y "barreras" según vas sacando cartas con iconos de una pila. Las barreras deben realizar un cerco alrededor de tu ficha y dependiendo de la cantidad de espacios que contenga marcas más o menos puntos. Cuando ese cerco se lo disputa más de un jugador no se puntúa hasta que uno de ellos abandona el lugar por mediación de las cartas. En fin, muy recomendable, la verdad, y creo que va a salir a precio muy económico :)

Allí me enteré que se va a sacar el juego de rol (también patrio) Steam States que la verdad es que tiene un aspecto gráfico acojonante y es una alegría que la editorial esté apostando por las cabezas roleras pensantes españolas. Que no todo es Ánima en la Viña del Señor...

Y ahora un receso malista para el final de nuestro viaje.

Después fuimos a jugar a Dust Tactics, que si bien el juego está bien, parece bastante descompensado. A mi me ventilaron la unidad que llevaba en un pis pas y lo mismo hacíamos con las de los enemigos. El bando alemán de juego está petado a saco con armaduras pesadas y armas potentes mientras que los aliados tienen equipos rápidos pero no del todo decisivos. El voluntario que estaba enseñando nos explicó las reglas pero tan pronto se iba a atender otra mesa como se ponía a hablar con la gente que nos miraba jugar en lugar de resolver nuestras dudas, y la verdad es que no estábamos (los siete que estábamos reunidos) muy contentos con el asesoramiento que digamos.

Pero el colmo de los colmos fue cuando fuimos a jugar nuestra partida de Zombicide. Os pongo en antecedentes. Las partidas de Zombicide se llenaban. Había 3 mesas y en todas tenían el máximo de jugadores, esto es 6 jugadores por mesa: 18 personas más los que lo enseñaban, 20 en total. Nosotros el sábado, viendo el percal fuimos el sábado por la mañana (a eso de las 12:00) a pedir que nos apuntaran para la primera partida que estuviera libre: el domingo a las 16:00.

Resulta que llegamos a la partida unos veinte minutos antes y nos dicen que la hoja donde nos apuntamos se ha perdido y que nos buscarían un hueco para jugar pero que para las 16:00 ya estaba la cosa muy llena y no creían. Yo ya me olía que esto pudiera pasar, de hecho me fui a casa pensando que el sistema de que te apunten en UNA HOJA DE PAPEL no es el más deseable para que se asegure tu plaza. También considero que el ser humano, en lugar de bueno, es más bien oportunista, y visto como estaba de lleno todo me resulta muy conveniente que precisamente se perdiera una de las hojas del domingo. Y ahí va mi reflexión ¿qué te impide coger una de las hojas, mirar un turno que te guste, borrar a la gente de dicho turno y apuntarte tú cuando el que está enseñando en ese momento no mira? 

Sí, sí, pensaréis que soy muy retorcido, pero es que me parece demasiado curioso que precisamente en el juego que más gente demandaba ocurriese esto. 

En fin, vino bastante gente que decía que se les apuntaron el sábado y que tenían el mismo problema. Al final la chica que nos estuvo enseñando las reglas (terminó a las 16:30) nos encontró un hueco en otra mesa, pero ya era para las 17:00 de la tarde, y a pesar de la buena voluntad, nosotros ya estábamos cansados y, hombre, tendríamos que esperar a que volviesen a explicar las reglas para los del turno de las 17:00, así que preferimos volvernos a casa.

Mis conclusiones finales es que me gustaron mucho las jornadas, pero que este fin de fiesta me lo amargó (no, sabor agridulce, no: amargo). No me fui enfadado, ni mucho menos, pero la verdad es que me jode que la gente sea así. Vale, que pudo haber sido un despiste de los voluntarios (que bastante hacen ya) pero para nosotros fue una verdadera putada. 

Con todo nos fuimos con 5 juegos jugados y algunas compras pendientes para reyes que caen fijo ;) Me encantó hablar con la gente de por allí y probar unos cuantos juegos que les tenía ganas.

Por último, dos comentarios finales para el colofón:

1. Qué curioso, no vi apenas Roleros Alfa por ahí...

2. A veces me hace gracia todo el tema de las discusiones sobre que el rol ha muerto cuando voy a unas jornadas (LES y Edge Days) donde casi te tienes que pelear para conseguir una partida de lo que sea. ¿No nos estamos equivocando cuando hablamos de afición rolera, cuando lo que creo que de verdad hay es una afición jugona? Sinceramente creo que la afición rolera no existe como tal porque realmente todos jugamos a muchas cosas cuando no tenemos rol del que tirar, y ahí cambian las tornas. Quizás no podamos jugar al rol tanto como quisiéramos, pero jugamos, ¡a los Olímpicos pongo por testigos que jugamos, aunque sea a juegos de tablero, cartas, figuras, etc.! 

Visto así, creo muy sinceramente que la afición jugona está más saludable que nunca.